"No pasa nada."
Sí pasa. Y vas a tener que adivinar.
"¿Me ayudas a lavar los platos?"
Lávalos tú. Y que no queden grasosos.
"Tú decide dónde cenamos."
Ya decidí. Adivina cuál.
"Ya casi llego."
Ni he salido.
"Estaba en oferta."
No lo necesitaba.
"Estoy bien."
No estoy bien. Vuelve a preguntar, pero bien preguntado.
"Ahorita que puedas, tiras la basura."
Ya viene el camión. Córrele.
"¿Así te vas a ir?"
Cámbiate.
"Ahorita lo hago."
Nunca.
"Es una inversión."
Es la freidora de aire. Sigue en su caja.
"Haz lo que quieras."
No lo hagas.
"¿Ya viste cómo está la cocina?"
Límpiala. No era pregunta.
"Te marqué y no contestaste."
Y te vi en línea.
"Voy a ver el fut con los cuates."
Regreso después del tiempo extra, los penales y la carnita.
"Nada más vamos por leche al Costco."
Salimos con catorce cosas y dos mil pesos menos.
"Como tú digas."
Ya perdiste. Y la que sigue también.
"Deja, yo lo hago."
Lo hago yo. Y te lo recuerdo tres semanas.
"Ya casi llegamos."
Faltan cuarenta minutos.
"No gasté mucho."
El estado de cuenta dice otra cosa.
"¿Cuánto costó?"
Ya vi el cargo. Nada más quiero ver si me mientes.
"No, si yo no te estoy diciendo nada."
Llevo media hora diciéndotelo con la cara.
"Nada más pasa la aspiradora en lo que me arreglo."
Toda la casa, y abajo de los muebles. Tienes hora y media.
"Va a ser algo sencillo."
Trescientos invitados. Y el sábado tienes prueba de traje.
"Yo lo arreglo, ya vi un tutorial."
Mañana hablamos al plomero. Y va a salir más caro.
"Este mes sí vamos a ahorrar."
Tú vas a ahorrar. Yo tengo un bautizo, dos XV y una boda.