Si una actividad usa una herramienta digital atractiva, ya puede considerarse una experiencia de aprendizaje bien diseñada.
Falso. La herramienta puede motivar, pero la calidad pedagógica depende de la intención, la participación esperada, la evidencia que se recogerá y la forma en que se usará para aprender.
Un detector de IA puede servir como señal inicial, pero no como prueba definitiva de autoría.
Verdadero. El detector estima patrones, pero no demuestra intención, proceso ni autoría. Por eso no debería usarse como base única para acusar o sancionar.
Una docente quiere usar un Jeopardy al final de la clase. Dice: “lo usaré para que la sesión sea más divertida”. ¿Qué tendría que agregar para convertirlo en una decisión pedagógica?
Tendría que explicar qué comprensión quiere reforzar, qué hará el grupo durante el juego, qué errores o dudas espera identificar y cómo usará esa evidencia para cerrar o ajustar la enseñanza.
Un estudiante entrega un trabajo muy bien escrito, distinto a sus entregas anteriores. ¿Cuál sería una respuesta docente más coherente con la CDD: prohibir, acusar, detectar o pedir evidencia del proceso? ¿Por qué?
La opción más coherente es pedir evidencia del proceso y abrir diálogo: borradores, fuentes, decisiones, posibles usos de IA y explicación del trabajo. Esto permite valorar comprensión y autoría intelectual sin reducir el caso a vigilancia o sospecha.