Mito #1: Socavaré mi motivación
La autocompasión es un motivador más eficaz que la autocrítica severa. No buscamos lograr cosas para evitar juzgarnos, sino porque nos importamos a nosotros mismos. Esta mentalidad de apoyo nos permite aprender mejor de nuestros errores y fracasos
Mito #2: Significa dejarme escapar de mis responsabilidades
Cuando practicamos la autocompasión después de hacer algo de lo que nos arrepentimos, generamos el sentido de seguridad necesario para reconocer lo que hemos hecho
Mito #3: Es solo sentir lástima por mí mismo
La autocompasión no es lo mismo que la autocompasión exagerada o el pensamiento de “¿Por qué a mí?”. Mientras que la autocompasión se centra en el sufrimiento compartido de la experiencia humana, la autocompasión nos ayuda a enmarcar nuestras imperfecciones y desafíos en un contexto más amplio
Mito #4: Es autoindulgente
La autoindulgencia implica otorgarse placer a corto plazo a costa de un daño a largo plazo. Cuando nos preocupamos por nosotros mismos, estamos dispuestos a soportar incomodidad por nuestro bienestar.
Mito #5: Es lo mismo que la autoestima
Normalmente, para tener una alta autoestima necesitamos sentirnos especiales y por encima del promedio. Tenemos autoestima cuando tenemos éxito, pero no cuando fracasamos. Con la auto-compasión no necesitamos ser perfectos o mejores que los demás para sentirnos bien con nosotros mismos, solo necesitamos ser seres humanos imperfectos como todos los demás.
Mito #6: Es ser egoísta
La compasión no es un juego de suma cero. Cuanta más compasión fluye hacia adentro, más recursos tenemos disponibles para estar allí para los demás.
Mito #7: Me hará blando o débil
Cuando te enfrentas a una batalla, ¿qué te hará más fuerte: ser un aliado que te respalda o un enemigo que te derrumba? La postura de apoyo de la auto-compasión proporciona fuerza para enfrentar las batallas de la vida.