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Me llamo Clara. El día de ayer estaba en clase cuando la maestra pregunto algo interesante y muchos comenzaron a levantar la mano, al verlos tan entusiasmados, decidí participar y levanté la mano también. En ese momento, sentí como mi cuerpo comenzaba a temblar e intenté bajar mi mano, pero no podía moverme, sentí mis ojos humedecerse y mis ganas de llorar aparecieron, "¿por qué me siento así? Todos me ven ¿Por qué me molesta? ¿Estarán pensando mal de mí? ¿Me estaré viendo ridícula? Quiero irme a casa." 

PÁNICO 

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Me llamo Samuel. La semana pasada estaba con mis amigos pasando el rato, cuando decidimos ir al cine para ver la película de FNAF. En el momento en que yo entre a la tienda comercial, no pude evitar sentir una pequeña incomodidad rodear mi cuerpo. Por alguna razón, veía a las personas con ojos abiertos, y comenzando a sentir esa incomodidad más y más fuerte. Al llegar al cine y estar en la fila de los boletos, extrañamente, comencé a sentir mis manos sudar y empecé a respirar con más agitación. "¿Por qué hay demasiada gente en un lugar cerrado? ¿Por qué tarda tanto la fila? ¿Desde cuándo me incomoda estar en la fila? No puedo respirar. Sáquenme de aquí."

Pánico 

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Me llamo Tomas. Hace un mes tuve una recaída y volví a caer en las drogas al no tener como poder sentirme bien. Siempre que no lograba encontrar ninguna pastilla en mi mochila me desesperaba hasta el punto de arrasar con todo lo que estuviera en mi entorno. Me sentía enojado y angustiado al mismo tiempo, todo aquello era incontrolable, pues aquellas dos emociones me cegaban por completo. Hace una semana comencé a ir a rehabilitación y, aunque si he batallado, estoy muy contento por el cómo estoy avanzando. 

Grave 

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Me llamo Lucero. Cuando tenía 13, mi mamá me obligo a acompañarla a la fiesta de una de sus compañeras del trabajo y no pude decirle que no. Al principio me sentía nerviosa, pues no estaba acostumbrada a convivir con tanta gente. Durante el viaje a la casa de su compañera, no pude evitar pensar en el montón de gente que habría en esa fiesta, comencé a sentir un miedo extraño, pero soportable. Aprete mi vestido con fuerza, viendo directo al piso, pero sin verlo, teniendo aquella escena del montón de personas que habría en ese lugar. Al sentir el carro estacionarse, dude en ver hacía afuera, pero mi mamá me tranquilizo con su mano en mi cabeza. 

"Tranquila, solo seremos tú, yo y mi amiga. Jamás te llevaría a un lugar en donde no te sientes cómoda" 

Al escucharla, entendí que ella estaba atenta a todo y le sonreí. Me calmé al instante y ese día lo pude pasar genial, jugando con "Toby" el perro de su amiga. 

Moderado